La informalidad laboral en la República Dominicana se mantiene como un dolor de cabeza para el Gobierno, el 45.4 % de los dominicanos vivía en 2021 en hogares cuyos miembros laboraban en la informalidad, con una brecha amplia entre grupos de ingresos y las regiones de la nación.
Además, el año pasado la informalidad se situó en un 59 %, una cifra superior a la media de América Latina y el Caribe, que es de 56.5 %. De igual manera, un 64.6 % de las personas en el quintil de ingresos más pobre y el 56.6 % de la población rural vivía en un hogar totalmente informal.
Los datos están contenidos en el Estudio Multidimensional de la República Dominicana, presentado este martes por el Ministerio de Economía, la Unión Europea (UE) y el Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
“El empleo informal erosiona la recaudación de impuestos, socava el crecimiento de la productividad y deja a los trabajadores en situación de vulnerabilidad, debido a la falta de protección social”, sostiene el informe.
Por demarcaciones, el 54.1 % de la población de la región Sur vive en un hogar cuyos ingresos provienen de la informalidad, en comparación con un 42.1% de la población en el Gran Santo Domingo. La región Norte se sitúa por encima del 45 % y la Este por 44 %.
La transición de la informalidad a la formalidad es más lenta en mujeres que en hombre: entre 2018 y 2019, el 9.6 % de las mujeres con empleo informal transitó a la formalidad, mientras que los hombres fue superior con un 12. 8 %.
Entre 2019 y 2020, durante la pandemia del COVID-19, las transiciones del empleo informal al formal se redujeron significativamente, a un 4.2 % entre los hombres y un 4.5% entre las mujeres.
El estudio sugiere la elaboración de una estrategia para que los negocios se motiven a operar en la formalidad, puesto que el 91 % de los empleados de pequeñas empresas y el 22.8 % de los de medianas empresas trabajan de manera informal. En cambio, solo el 3.7 % de los empleados en grandes empresas están empleados informalmente, cita el estudio, basado en datos del Banco Central de la República Dominicana.
“Mientras que algunos sectores altamente productivos pueden afrontar los costos de la formalidad, otros sectores o empresas menos productivas no pueden o no quieren afrontar la transición a la formalidad”, sostiene el informe.
Además, otras de las razones es que la “carga tributaria y administrativa asociada con el estatus formal puede ser alta para algunas Mipymes”.
Pável Isa
Sobre el estudio, el ministro de Economía, Pavel Isa Contreras, destacó que no es solo es un análisis, sino también la recomendación de políticas públicas, las cuales deben ser consensuadas con todos los actores sociales.
Expresó que el informe aporta datos valiosos y provee información novedosa en diferentes áreas para impulsar la transformación del empleo y el tejido productivo. “El estudio plantea una perspectiva multidimensional”, expresó el economista e investigador, al especificar que mejorar la calidad de vida de la gente es el elemento fundamental de las políticas públicas y articulador del Gobierno.
Al lanzamiento del estudio asistieron la embajadora de la Unión Europea en la República Dominicana, Katja Afheldt, y la directora del Centro de Desarrollo de la OCDE, Ragnheiður Elín Árnadóttir, entre otras personalidades.
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